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DIAGNOSTICO MULTIAXIAL EN PSICOLOGIA

  Diagnóstico multiaxial en psicología: qué fue y por qué sigue siendo útil estudiarlo

DIAGNOSTICO MULTIAXIAL EN PSICOLOGIA

El diagnóstico multiaxial fue un sistema utilizado en versiones anteriores del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, especialmente en el DSM-IV y DSM-IV-TR. Su propósito era organizar la información clínica de una persona en diferentes dimensiones o ejes, para evitar que el diagnóstico se redujera únicamente a una categoría de síntomas.

Aunque este sistema fue eliminado en el DSM-5, continúa teniendo valor académico y formativo porque ayuda a comprender algo fundamental en psicología clínica: una persona no puede evaluarse solo por un diagnóstico. También importan su personalidad, condiciones médicas, contexto psicosocial, ambiente familiar, funcionamiento diario y recursos disponibles.

Por eso, este artículo explica qué fue el diagnóstico multiaxial, cuáles eran sus cinco ejes, por qué se eliminó en el DSM-5 y cómo puede estudiarse hoy como una herramienta histórica para organizar la información clínica.

Este contenido forma parte de Psicología clínica y evaluación psicológica, donde se reúnen recursos sobre evaluación, diagnóstico, historial clínico, informes psicológicos y salud mental.

La información presentada tiene fines educativos. No sustituye la evaluación, diagnóstico o tratamiento realizado por profesionales de salud mental calificados.

Qué es el diagnóstico multiaxial

El diagnóstico multiaxial fue una forma de organizar la evaluación clínica en cinco ejes. Cada eje recogía un aspecto diferente de la situación del paciente.

Su objetivo era ofrecer una visión más amplia del caso, considerando no solo el trastorno clínico principal, sino también patrones de personalidad, condiciones médicas, problemas psicosociales y nivel general de funcionamiento.

Este enfoque buscaba responder preguntas como:

Qué trastorno clínico presenta la persona.

Si existen patrones persistentes de personalidad o discapacidad intelectual.

Qué condiciones médicas pueden influir en el cuadro psicológico.

Qué problemas familiares, laborales, económicos o sociales afectan el caso.

Cuál es el nivel general de funcionamiento psicológico, social y ocupacional.

Desde una perspectiva formativa, el diagnóstico multiaxial ayudaba a evitar una mirada reduccionista. No bastaba con decir que una persona tenía depresión, ansiedad o esquizofrenia; también se debía considerar su contexto, salud física, funcionamiento diario y dificultades psicosociales.

Por qué se llamaba “multiaxial”

Se llamaba multiaxial porque la información clínica se distribuía en varios ejes o dimensiones.

La palabra “eje” indica una línea de análisis. En lugar de reunir toda la información en una sola categoría, el sistema proponía separar dimensiones importantes del caso para tener una imagen más completa.

Por ejemplo, una persona podía presentar un trastorno depresivo, una condición médica crónica, problemas económicos, conflictos familiares y dificultades moderadas en su funcionamiento laboral. El sistema multiaxial permitía registrar cada uno de esos elementos en un eje distinto.

La ventaja era que el profesional podía observar el caso de manera más ordenada. La limitación era que, en la práctica, algunos ejes se llenaban de forma incompleta, poco consistente o demasiado mecánica.

Los cinco ejes del diagnóstico multiaxial

El sistema multiaxial clásico estaba formado por cinco ejes. Cada uno respondía a un aspecto diferente de la evaluación.

Eje I: trastornos clínicos

El Eje I incluía los trastornos clínicos que solían ser el foco principal de atención o tratamiento.

Aquí podían registrarse trastornos depresivos, trastornos de ansiedad, trastornos psicóticos, trastornos relacionados con sustancias, trastornos de la conducta alimentaria, trastornos disociativos, trastornos adaptativos y otros cuadros clínicos.

Por ejemplo:

Trastorno depresivo mayor.

Trastorno de ansiedad generalizada.

Trastorno de pánico.

Esquizofrenia.

Trastorno obsesivo-compulsivo.

Trastorno por estrés postraumático.

El Eje I ayudaba a identificar el problema clínico principal, pero no agotaba la comprensión del caso. Una persona no se entiende solo por el diagnóstico registrado en este eje.

Para profundizar en la importancia de diagnosticar con prudencia, puedes leer Trastornos mentales: más allá del diagnóstico.

Eje II: trastornos de personalidad y discapacidad intelectual

El Eje II se utilizaba para registrar trastornos de personalidad y lo que en versiones anteriores se denominaba “retraso mental”, término que hoy debe evitarse en lenguaje profesional actualizado. Actualmente se habla de discapacidad intelectual o trastorno del desarrollo intelectual, según el sistema diagnóstico utilizado.

Los trastornos de personalidad se refieren a patrones persistentes de pensamiento, emoción, conducta y relación interpersonal que pueden generar malestar o dificultades importantes en la vida de la persona.

En este eje podían registrarse, por ejemplo:

Trastorno límite de la personalidad.

Trastorno evitativo de la personalidad.

Trastorno antisocial de la personalidad.

Trastorno dependiente de la personalidad.

Discapacidad intelectual.

La separación del Eje II buscaba que estos patrones no quedaran invisibles detrás del trastorno clínico principal. Por ejemplo, una persona podía consultar por depresión, pero también presentar un patrón de personalidad que influía en sus relaciones, regulación emocional y respuesta al tratamiento.

Eje III: condiciones médicas generales

El Eje III recogía condiciones médicas generales que podían influir en la salud mental, el tratamiento o el pronóstico.

Esto era importante porque el cuerpo y la mente no funcionan por separado. Algunas enfermedades, lesiones, alteraciones hormonales, condiciones neurológicas o tratamientos médicos pueden influir en el estado emocional, la conducta o la cognición.

En este eje podían registrarse condiciones como:

Hipotiroidismo.

Epilepsia.

Diabetes.

Enfermedades neurológicas.

Dolor crónico.

Enfermedades cardiovasculares.

Cáncer u otras enfermedades médicas relevantes.

El Eje III recordaba que una evaluación psicológica responsable debe considerar la salud física. Algunos síntomas emocionales pueden estar relacionados con condiciones médicas, efectos de medicamentos, sueño insuficiente, dolor persistente o enfermedades crónicas.

Cuando el caso lo requiere, el trabajo interdisciplinario con medicina, psiquiatría, neurología u otras áreas de salud es fundamental.

Eje IV: problemas psicosociales y ambientales

El Eje IV registraba problemas del entorno que podían influir en el diagnóstico, tratamiento o evolución del caso.

Estos factores podían incluir dificultades familiares, laborales, económicas, educativas, legales, sociales o ambientales.

Por ejemplo:

Conflictos familiares.

Separación o divorcio.

Duelo reciente.

Desempleo.

Problemas económicos.

Violencia doméstica.

Aislamiento social.

Dificultades académicas.

Problemas legales.

Falta de vivienda.

Migración.

Discriminación.

El Eje IV era muy valioso porque obligaba a mirar más allá de los síntomas. Una persona con ansiedad o depresión no vive en el vacío. Su malestar puede estar relacionado con estrés laboral, conflictos familiares, violencia, pobreza, aislamiento o falta de apoyo.

Este eje refleja una idea que sigue siendo vigente: la salud mental debe entenderse dentro del contexto social y relacional de la persona.

Eje V: evaluación global del funcionamiento

El Eje V utilizaba la Escala de Evaluación Global del Funcionamiento, conocida como GAF o EGF. Esta escala asignaba una puntuación de 0 a 100 para estimar el funcionamiento psicológico, social y ocupacional de la persona.

Un puntaje alto indicaba mejor funcionamiento general. Un puntaje bajo indicaba mayores dificultades, síntomas más graves o deterioro importante.

La intención era valorar no solo los síntomas, sino también cómo la persona funcionaba en su vida diaria: trabajo, relaciones, autocuidado, autonomía, conducta social y adaptación general.

Aunque la idea de evaluar funcionamiento sigue siendo importante, la escala GAF fue criticada por problemas de claridad conceptual y confiabilidad. Por eso fue retirada en el DSM-5.

Escala de Evaluación Global del Funcionamiento: qué medía

La Escala de Evaluación Global del Funcionamiento buscaba resumir en un número el nivel general de funcionamiento de la persona.

De forma simplificada, sus rangos se entendían así:

91 a 100: funcionamiento superior, sin síntomas relevantes.

81 a 90: síntomas mínimos o buen funcionamiento general.

71 a 80: síntomas transitorios o dificultades leves.

61 a 70: síntomas leves o algunas dificultades en áreas específicas.

51 a 60: síntomas moderados o dificultades moderadas en funcionamiento social, laboral o académico.

41 a 50: síntomas graves o dificultades importantes.

31 a 40: alteración importante en varias áreas o dificultad marcada en funcionamiento.

21 a 30: conducta muy desorganizada, riesgo significativo o incapacidad importante.

11 a 20: peligro persistente, grave alteración o necesidad probable de supervisión intensiva.

1 a 10: riesgo extremo o funcionamiento muy deteriorado.

0: información insuficiente para evaluar.

Esta escala intentaba ofrecer una visión rápida del estado general de la persona, pero tenía limitaciones. Podía mezclar síntomas, riesgo y discapacidad en una sola puntuación, lo que generaba problemas de interpretación.

Por qué el diagnóstico multiaxial fue eliminado del DSM-5

El sistema multiaxial fue eliminado en el DSM-5 por varias razones.

Una de las principales fue que su uso no siempre era consistente. En la práctica, algunos profesionales completaban ciertos ejes de manera superficial o dejaban información importante fuera del diagnóstico formal.

También se consideró que separar los trastornos clínicos de los trastornos de personalidad podía crear divisiones artificiales. En el DSM-5 se buscó un formato más integrado, donde los trastornos mentales y otras condiciones relevantes pudieran registrarse de manera unificada.

Otra razón importante fue la crítica a la escala GAF. Se cuestionó su confiabilidad, utilidad clínica y claridad conceptual. La escala mezclaba síntomas, riesgo y funcionamiento, lo que podía producir puntuaciones diferentes entre evaluadores.

Además, el DSM-5 buscó alinearse mejor con enfoques dimensionales y con sistemas internacionales de clasificación. Esto permitió dar más importancia a la gravedad de los síntomas, el funcionamiento y la evaluación contextual, sin mantener una estructura rígida de cinco ejes.

Por eso, actualmente el diagnóstico multiaxial debe estudiarse como un sistema histórico y formativo, no como el formato vigente del DSM.

Qué se usa actualmente en lugar del sistema multiaxial

Actualmente, la evaluación clínica tiende a integrar la información en una formulación más completa del caso, sin dividirla formalmente en cinco ejes.

El profesional puede registrar:

Diagnósticos clínicos actuales.

Condiciones médicas relevantes.

Factores psicosociales.

Nivel de funcionamiento.

Factores de riesgo.

Factores de protección.

Necesidades de intervención.

Gravedad de los síntomas.

Contexto cultural y familiar.

Recursos disponibles.

También pueden utilizarse instrumentos específicos para evaluar funcionamiento o discapacidad. Entre ellos se encuentra WHODAS 2.0, desarrollado por la Organización Mundial de la Salud, que evalúa dificultades relacionadas con condiciones de salud en diferentes áreas de la vida.

Esto muestra que, aunque el sistema multiaxial fue eliminado, la necesidad de evaluar de manera integral sigue plenamente vigente.

WHODAS 2.0 y evaluación del funcionamiento

WHODAS 2.0 es una herramienta de la Organización Mundial de la Salud para evaluar discapacidad y funcionamiento asociados a condiciones de salud.

Evalúa áreas como:

Comprensión y comunicación.

Movilidad.

Autocuidado.

Relaciones con otras personas.

Actividades de la vida diaria.

Participación en la sociedad.

A diferencia de la antigua escala GAF, WHODAS permite valorar diferentes dominios del funcionamiento, en lugar de reducir todo a un solo número global.

Esto resulta útil porque una persona puede funcionar bien en un área y tener dificultades importantes en otra. Por ejemplo, puede mantener su empleo, pero tener problemas severos en relaciones sociales o autocuidado. También puede tener buen apoyo familiar, pero dificultades marcadas en participación comunitaria.

La evaluación del funcionamiento sigue siendo una parte fundamental de la salud mental, aunque el formato haya cambiado.

Para qué sirve estudiar el diagnóstico multiaxial hoy

Aunque el diagnóstico multiaxial ya no sea el sistema actual del DSM, estudiarlo puede ser útil en la formación psicológica.

Sirve para comprender cómo ha evolucionado la evaluación clínica. También ayuda a recordar que un diagnóstico no debe centrarse solo en síntomas, sino considerar condiciones médicas, personalidad, ambiente y funcionamiento.

Para estudiantes de psicología, este modelo puede servir como ejercicio para organizar casos. Permite pensar de manera estructurada y evitar que se pierdan dimensiones importantes.

También puede ser útil para comprender expedientes antiguos, informes psicológicos previos o literatura clínica basada en DSM-IV o DSM-IV-TR.

Su valor actual no está en aplicarlo como sistema diagnóstico vigente, sino en usarlo como referencia histórica para aprender a evaluar con amplitud.

Diagnóstico multiaxial y evaluación psicológica integral

La evaluación psicológica integral comparte una idea central con el enfoque multiaxial: no basta con identificar síntomas.

Una buena evaluación considera:

Motivo de consulta.

Historia del problema actual.

Antecedentes personales.

Antecedentes familiares.

Estado mental.

Funcionamiento diario.

Salud física.

Contexto social.

Factores culturales.

Factores de riesgo.

Factores de protección.

Recursos disponibles.

Necesidades de intervención.

Por eso, aunque los ejes ya no se usen formalmente, la lógica de mirar varias dimensiones sigue siendo relevante.

Para comprender cómo se organiza esta información dentro de la práctica psicológica, puedes revisar Historial clínico en psicología.

Relación con el informe psicológico

El diagnóstico multiaxial también tiene relación con la forma de redactar informes psicológicos, especialmente cuando se busca presentar una visión completa del caso.

Un informe psicológico no debe limitarse a escribir un diagnóstico. Debe explicar motivo de evaluación, metodología, antecedentes, resultados, análisis, conclusiones, recomendaciones y limitaciones.

Si se utiliza información inspirada en el enfoque multiaxial, esta debe presentarse como organización clínica del caso, no como si fuera el sistema diagnóstico vigente.

Por ejemplo, un informe actual puede describir:

Diagnóstico clínico.

Condiciones médicas relevantes.

Factores psicosociales.

Nivel de funcionamiento.

Factores de riesgo y protección.

Recomendaciones terapéuticas.

Esto mantiene el espíritu integral del modelo multiaxial sin usar una estructura desactualizada como si fuera obligatoria.

Para ampliar este tema, puedes leer Informe psicológico: estructura, validez legal y uso profesional.

Ejemplo educativo de diagnóstico multiaxial

El siguiente ejemplo es ficticio y tiene fines académicos. No debe utilizarse como formato diagnóstico actual ni como sustituto de una evaluación profesional.

Caso resumido:

Una persona adulta consulta por tristeza persistente, pérdida de interés, dificultad para dormir y bajo rendimiento laboral durante los últimos dos meses. Refiere conflictos de pareja, desempleo reciente y antecedentes de experiencias traumáticas en la infancia. También presenta hipotiroidismo en seguimiento médico.

Ejemplo según el antiguo sistema multiaxial:

Eje I: trastorno depresivo mayor, episodio actual, según criterios clínicos correspondientes.

Eje II: rasgos de personalidad que requieren mayor evaluación. No se establece diagnóstico definitivo con la información disponible.

Eje III: hipotiroidismo en seguimiento médico.

Eje IV: desempleo reciente, conflictos de pareja, bajo apoyo social.

Eje V: funcionamiento global aproximado en rango moderado, según la escala utilizada en ese sistema.

Este ejemplo muestra cómo el modelo ayudaba a organizar información clínica, médica, social y funcional. Sin embargo, en la práctica actual sería más adecuado formular el caso de manera integrada, describiendo diagnóstico, factores contextuales, funcionamiento y plan de intervención.

Ejemplo de formulación clínica actual inspirada en el enfoque integral

En lugar de usar ejes formales, una formulación clínica actual podría redactarse así:

La persona presenta síntomas depresivos persistentes que afectan su funcionamiento laboral, social y emocional. Se identifican factores asociados como desempleo reciente, conflictos de pareja, bajo apoyo social y antecedentes de experiencias adversas en la infancia. También se registra hipotiroidismo en seguimiento médico, por lo que se recomienda coordinación con atención médica para valorar su posible influencia en energía, estado de ánimo y funcionamiento general.

Se sugiere iniciar proceso psicoterapéutico, fortalecer red de apoyo, evaluar riesgo clínico, trabajar estrategias de afrontamiento y considerar derivación psiquiátrica si los síntomas aumentan, persisten o afectan de forma significativa la seguridad y el funcionamiento de la persona.

Esta forma de redactar mantiene una mirada integral sin depender del antiguo formato multiaxial.

Errores comunes al hablar de diagnóstico multiaxial

Un error frecuente es presentar el diagnóstico multiaxial como si todavía fuera el sistema vigente del DSM. Esto puede confundir a estudiantes y lectores.

Otro error es usar términos desactualizados sin aclaración, como “retraso mental”. En un contenido actual, debe explicarse que hoy se utilizan expresiones como discapacidad intelectual o trastorno del desarrollo intelectual.

También es un error enseñar la escala GAF como herramienta actual sin mencionar que fue retirada del DSM-5.

Un cuarto error es creer que eliminar el sistema multiaxial significa dejar de evaluar contexto, salud física o funcionamiento. Eso no es correcto. Lo que cambió fue el formato, no la necesidad de comprender a la persona de forma integral.

Finalmente, es equivocado usar el diagnóstico multiaxial para etiquetar a la persona. Su valor formativo está en organizar información, no en reducir al paciente a una lista de ejes.

Importancia para estudiantes de psicología

Para estudiantes de psicología, estudiar el diagnóstico multiaxial puede ser útil por tres razones.

Primero, permite comprender la historia de los sistemas diagnósticos y cómo ha cambiado la forma de organizar la información clínica.

Segundo, ayuda a pensar de manera integral. El estudiante aprende que un diagnóstico clínico no es suficiente si no se consideran condiciones médicas, contexto, funcionamiento y recursos.

Tercero, permite leer informes, textos académicos o expedientes antiguos que todavía usan terminología del DSM-IV o DSM-IV-TR.

Sin embargo, es importante estudiar este modelo con una aclaración permanente: no debe enseñarse como formato diagnóstico actual, sino como una herramienta histórica que ayuda a comprender la evolución de la evaluación clínica.

Conclusión

El diagnóstico multiaxial fue una herramienta importante en la historia de la evaluación clínica. Su estructura de cinco ejes permitió organizar información sobre trastornos clínicos, personalidad, condiciones médicas, problemas psicosociales y funcionamiento global.

Aunque fue eliminado en el DSM-5, su valor académico sigue siendo relevante. Ayuda a recordar que la salud mental no puede comprenderse solo por una etiqueta diagnóstica. Una persona también tiene historia, cuerpo, relaciones, ambiente, recursos, riesgos y niveles distintos de funcionamiento.

Hoy, la práctica clínica actual utiliza formas más integradas de evaluación y formulación del caso. Sin embargo, el espíritu del enfoque multiaxial permanece en una idea esencial: evaluar bien significa mirar a la persona completa.

Preguntas frecuentes sobre diagnóstico multiaxial en psicología

¿Qué es el diagnóstico multiaxial?

El diagnóstico multiaxial fue un sistema usado en versiones anteriores del DSM, especialmente DSM-IV y DSM-IV-TR, para organizar la información clínica en cinco ejes. Permitía registrar trastornos clínicos, trastornos de personalidad o discapacidad intelectual, condiciones médicas, problemas psicosociales y nivel global de funcionamiento.

¿El diagnóstico multiaxial todavía se usa?

No como sistema vigente del DSM. Fue eliminado en el DSM-5. Sin embargo, puede estudiarse con fines académicos e históricos porque ayuda a comprender la importancia de evaluar a la persona desde varias dimensiones: síntomas, personalidad, salud física, contexto y funcionamiento.

¿Cuáles eran los cinco ejes del diagnóstico multiaxial?

Los cinco ejes eran: Eje I, trastornos clínicos; Eje II, trastornos de personalidad y discapacidad intelectual; Eje III, condiciones médicas generales; Eje IV, problemas psicosociales y ambientales; y Eje V, evaluación global del funcionamiento mediante la escala GAF o EGF.

¿Por qué se eliminó el diagnóstico multiaxial?

Se eliminó porque su uso era inconsistente, algunos ejes se completaban de manera superficial y la escala GAF recibió críticas por problemas de claridad y confiabilidad. El DSM-5 adoptó un formato más integrado para registrar diagnósticos, factores contextuales y funcionamiento sin dividirlos formalmente en cinco ejes.

¿Qué era la escala GAF o EGF?

La escala GAF o EGF era una puntuación de 0 a 100 utilizada para estimar el funcionamiento psicológico, social y ocupacional de una persona. Fue usada en el Eje V del sistema multiaxial. En DSM-5 fue retirada debido a limitaciones conceptuales y problemas de confiabilidad.

¿Qué es WHODAS 2.0?

WHODAS 2.0 es una herramienta de la Organización Mundial de la Salud para evaluar funcionamiento y discapacidad asociados a condiciones de salud. Valora áreas como cognición, movilidad, autocuidado, relaciones, actividades de la vida diaria y participación social. Se considera una alternativa más estructurada para evaluar funcionamiento.

¿Para qué sirve estudiar el diagnóstico multiaxial hoy?

Sirve para comprender la evolución histórica de la evaluación clínica y aprender a organizar la información del paciente de manera integral. También ayuda a interpretar expedientes o textos antiguos basados en DSM-IV. Su valor actual es académico y formativo, no como sistema diagnóstico vigente.

Referencias consultadas

American Psychiatric Association. Manual diagnóstico y recursos sobre cambios del DSM-IV al DSM-5.

National Library of Medicine / NCBI Bookshelf. DSM-IV to DSM-5 Changes: Overview.

World Health Organization. WHODAS 2.0: World Health Organization Disability Assessment Schedule.

Revisiones académicas sobre eliminación del sistema multiaxial, escala GAF y evaluación del

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